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lunes, 23 de julio de 2012

Bryan Ferry en Marbella, detalles del concierto.

Hola amigos, en ésta oportunidad les acerco los detalles del recital ofrecido por Bryan Ferry en Marbella-España, el pasado 20 de julio 2012 (Fuente y Agradecimiento a: diariosur.es - Bryan Ferry: La vida es sueño. 22.07.12 - Alfredo Taján, Marbella).


Bryan Ferry cruzó el escenario, se aferró al micrófono y venció. No hubo intermedios, ni intermediarios, entre el público, cerca de dos mil personas, y el triunfador de la noche, junto a David Bowie uno de los más fríos estilistas de la escena musical internacional desde principios de los años setenta. De lo gélido a lo ardiente: a eso de las nueve y media empezó a llenarse el pabellón de tenis de Puente Romano con 'chicas Roxy' talluditas, pero de cuerpos impresionantes, embutidas en mallas de cuero rosas y negros y taconazos de Manolo Blahnik. Acompañaban a las damas caballeros británicos que parecían recién salidos de Chelsea, y esos viajeros madrileños que en Marbella, su tierra de adopción, se 'desmelenan' con bermudas verdes, mocasines a pelo, cinturones de cocodrilo y camisas de lino blanco.
Ferry no se hizo esperar y saltó a escena antes de que la organización lograra colocar a los invitados de abajo, y se produjeron algunos momentos incómodos, un quítate tú que no veo, que acalló la entrada de 'I put spell on you'-original de Jaw Hawskin que también versionó Nina Simone y con el que Ferry abrió su álbum 'Taxi' en 1993-, y el sinuoso deslizarse del 'crooner' desde las bambalinas al primer plano...
Esta vez sobraron el esmoquin blanquinegro, la pajarita y el fajín rojo pichón para vestir a la estrella, bastó un sobrio e impecable traje negro, con corbata a juego y camisa blanca para trufar de elegancia el 'medley' de 'Slave to love' -todo un tótem extraído del trabajo en solitario más exitoso de Ferry, hasta el momento, titulado 'Boys and girls' del 85- y 'Dont Stop the dance', himno disco en el que se oyen los ecos de la muerte de su padre, Otis, y escucha consejos de su madre, en un desierto plagado de oasis-discotecas a lo Saint Tropez o a lo Saint Louis, metáfora del brusco y vano ascenso de nivel de vida. Quiere decir que aunque te mueras la música jamás ha de morir.
Una banda excepcional
Nada de este impacto semoviente se podría haber llevado a cabo sin el bloque de sonido y visión con que Ferry se apoyó en todo momento. En total unos catorce músicos de primera fila. Seis chicas, dos go-go girls de piernas largas y sedas brillantes -homenaje a la diva de Chicago, años treinta, Cyd Charisse-, y cuatro coristas de color negro, encajadas en trajes de lamé dorado, con voces espectaculares que cumplieron su cometido sobre todo en 'Avalon' -el número uno de Roxy Music urbi et orbi-, en 'My only love' -cuya interpretación fue de lo mejor del concierto- y en 'If there something', un cántico psicodélico de Roxy, compuesto allá por 1971 para el primer disco más 'artie' del universo, que así fue presentado en su época, con la inexcusable y heterodoxa influencia del odiado y amado, amigo-enemigo, Brian Eno. En honor a la verdad, hemos de decir que los agudos del solista fueron auxiliados por los coros que le dieron potencia y percepción a ese famoso vibrato del que Ferry ha hecho gala durante tantos años.
Es increíble pensar que en la batería todavía manda Paul Thompson, el único miembro original de Roxy Music que aún toca en las giras de Bryan -le recuerdo tan delgado en la portada interior de 'For your pleasure', del 73, mientras Amanda Lear, no se sabía si era chico o chica, ejercía de reina de la portada exterior con pantera incluida-; Thompson también era socorrido por una magnífica percusionista; al piano el exquisito Colin Wood armonizaba los fraseos del cantante y sus arrebatadas excursiones a los teclados y un saxofonista, sustituyendo a Andy Mackay, interpretaba mejor los puntuales solos de saxo que el propio Mackay, perdóname, Andy.
Pero la gloria en estado puro fueron los tres guitarras de lujo que acompañaron a Mister Ferry, por este orden: el histórico Chris Speeding, Johnny Marr -ex guitarrista de 'Smith' el famoso grupo de Paul Morrisey-, y el joven y apuesto Oliver Thompson que colabora con Ferry desde el dylaniano 'Dylanesque'.
El delirio
Cuando Bryan abordó 'Oh Yeah' -precioso medio tiempo de 'Flesh and Blood', 1980-, supimos que se había roto la baraja y se había rasgado la seda. El clímax iba subiendo poco a poco, de medio tono a tono, hasta que la obsesiva 'Reason on Rhyme' -el único tema que extrajo de su última entrega 'Olimpia', 2010-, con sus abismos rítmicos y su soberbia coda final, dieron paso a la sentimental 'Make you feel my love' y a la delirante 'All along the wacht tower' -de nuevo Dylan, mejorando a Dylan-; con la que el común de los mortales -ricos y pobres- nos vimos obligados a ponernos de pie, y así nos mantuvo Bryan gracias los cortes de 'Avalon', 'Love is the drug' -el longevo número uno de Roxy-, 'More than this', y las dos canciones postreras -sí, escribo postreras porque el dandy se negó a los bises-, los energéticos 'Let´s stick together' -hay que ver lo que le debe Ferry a esta versión-, y la grandiosa 'Hold on, I´m coming', en la que las bailarinas saltaron junto al jefe que se movió como pez en el agua.
Ya digo, aplaudimos e invocamos a Su Santidad, pero Ferry ya se encontraba en otro mundo, su mundo onírico, repleto de espejos en el que se refleja eternamente. Valga el comentario final: a pesar de que se le ha encasillado como un esteticista puro y duro, el Beau Brummel de la música pop, es, además, un compositor de primera con un directo brutal y una voz que, aunque ya está mermada por el tiempo, es de una coloratura excepcional. ¡Larga vida a Bryan Ferry!

photographed by Hollister Lowe

Fecha de Conciertos - Página Oficial

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Bryan Ferry On Tour